Archivos para 13 septiembre 2011

Inquisición: “Spain is different…”

Durante la estancia, en el pasado mes de agosto, de Benedicto XVI, el Estado español estuvo sumergido en un intenso debate sobre la visita de tan controvertida personalidad. En este largo “post” os quiero dar una visión, desde un punto de vista histórico, de lo que supuso la Inquisición Española en nuestra sociedad y de sus particularidades. 

Interrogando a un reo.

Según el Historiador José Antonio Escudero, la notoriedad que ha alcanzado la Inquisición española ha dejado en segundo plano dos realidades históricas que, desde un principio, conviene tener en cuenta. La primera de ella es que la Inquisición no nació en nuestro país, siendo conocida mucho antes en países como Francia e Italia. La segunda, que la Inquisición, en su desarrollo ulterior tampoco fue privativa de España y de los países católicos. Se trata de un producto fruto de la intolerancia religiosa, o de una consideración de que la herejía es un mal que conviene extirpar, que adopto formas distintas según cuales fueran, en cada caso, los patrones establecidos.

Propiamente se habla de la Inquisición como un fenómeno que surge en el ámbito religioso para garantizar la unidad de la Fé e impedir y castigar la Heterodoxia. La notoriedad de la Inquisición española, muy especial, se explica por su entronque con el aparato político, es decir por la estatalización de la represión religiosa, por su prolongada duración, y por coincidir en unos tiempos en los que el Estado Español fue la primera potencia mundial o desempeñó de manera muy notable influencia y poder en el contexto internacional. Tengamos en cuenta que la Inquisición nace en España en 1478 durante el reinado de los Reyes Católicos, y es definitivamente suprimida en 1834, cuando ya había muerto Fernando VII.

Los precedentes de nuestra Inquisición arrancarían en la llamada Inquisición Medieval o Inquisición Romana, auspiciada por la Santa Sede cuando la actividad de los Obispos, forzadamente limitada a sus diócesis, se revelo impotente para luchar contra los grandes movimientos heréticos surgidos en la temprana Edad Media. En el siglo XII la Herejía Catara adquiere unas dimensiones difíciles de controlar por los recursos ordinarios de los Obispados del Occidente Cristiano. El auge de los Cátaros, que llegaron a realizar un Concilio cerca de Toulouse en 1170, lleva a la Santa Sede a ocuparse directamente de esta grave crisis, solicitando ayuda a los Príncipes europeos. En este tiempo adquieren fuerza los Frailes Dominicos que junto con los Franciscanos se encargaran de llevar estos “Asuntos de Fé” avalados por el Papa Gregorio IX. Unos y otros actuarían con independencia de los Obispos, y sus sentencias sólo podrían ser revocadas por el Sumo Pontífice. Como dato diremos que esta Inquisición Romana no llego a ser implementada en Inglaterra, donde el Rey Enrique II emprendió por su propia cuenta una cruel persecución contra los cátaros. Pero se estableció con fuerza en Alemania, Francia e Italia, tanto contra estos herejes como contra los albigenses y otros.

La nueva España de los Reyes Católicos rompe el equilibrio, siempre difícil, entre las distintas comunidades religiosas de la España Medieval.

Son los Judíos Españoles o Sefardíes el principal blanco de persecución por parte del Estado. Los judíos siempre fueron perseguidos en muchas épocas y en distintas naciones europeas. No era difícil avivar el sentimiento anti judío en la sociedad cristiana del siglo XV. Todo lo que se necesitaba era que algo o alguien encendiese la llama de odio. Un conocido predicador anti judío llamado Ferran Martínez aprovecho, en 1391, un vació de poder en el seno del Arzobispado de Sevilla para incitar a la violencia física contra los judíos de su ciudad, en escenas que recuerdan las persecuciones de la Alemania Nazi una muchedumbre cristina marcho hacia el barrio Judío de Sevilla, atrapando a cientos en sus estrechas calles, saqueando sus bienes. Tan intensa fue la represión que en una calle murieron cientos de ellos, hoy día se recuerda esa calle como Calle de la Muerte. Con todo llegamos al año 1478; el fraile dominico sevillano Alonso de Hojeda convenció a la reina Isabel de Castilla, durante su estancia en Sevilla entre 1477 y 1478, de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos andaluces. Un informe, remitido a solicitud de los soberanos por Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y por el fraile dominico segoviano Tomás de Torquemada, corroboró este libelo. Para descubrir y acabar con los falsos conversos, los Reyes Católicos decidieron que se introdujera la Inquisición en Castilla, y pidieron al Papa su consentimiento. El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula “Exigit sinceras devotionis affectus”, por la que quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla.

¿Que causas reales llevan a los Soberanos Españoles a crear este siniestro aparato represor? No hay un acuerdo entre historiadores, pero podemos afirmar que entre las mismas estarían, el establecimiento de la unidad religiosa, el debilitar la oposición política local a los Reyes Católicos, el acabar con la poderosa minoría judeoconversa y sobre todo la financiación económica. Puesto que una de las medidas que se tomaba con los procesados era la confiscación de todos sus bienes.

En la Corona de Castilla se establecieron tribunales permanentes de la Inquisición, enumeremos solo algunos de ellos.

En 1482 en Sevilla y en Córdoba.

En 1485 en Toledo.

En 1488 en Valladolid y en Murcia.

En 1505 en Las Palmas de Gran Canaria.

En 1526 en Granada.

Para la Corona de Aragón funcionaron sólo cuatro tribunales: Zaragoza y Valencia (1482), Barcelona (1484) y Mallorca (1488).27 Fernando el Católico implantó la Inquisición Española también en Sicilia (1513), con sede en Palermo, y en Cerdeña. En América, en 1569 se crearon los tribunales de Lima y de México, y en 1610 el de Cartagena de Indias.

El ámbito de competencias y proyección social fue muy amplio; en principio para vigilar la ortodoxia de los falsos conversos, llamados también judaizantes o marranos. Mas tarde las conversiones forzosas de musulmanes o moriscos conversos. La nomina se amplia a los protestantes, a la vigilancia de la moral sexual, la brujería, artes mágicas y blasfemia. También era materia de la misma la censura y la represión cultural.

Respecto a los procedimientos de los Tribunales eran sumamente sofisticados y complejos para la época. Podemos afirmar que se trato de la primera Policía del Pensamiento. Seria muy largo enumerar y desglosar los métodos de interrogatorio y tormentos de los inquisidores, la mayoría de las denuncias se llevan a cabo por medio de la delación, figura jurídica totalmente reprobable y nauseabunda. En el proceso se utilizaba todo tipo de torturas psicológicas y físicas para conseguir al confesión del Reo. Sin entrar en detalles se utilizan tres procedimientos básicos, la garrucha, la toca, y el potro. Todo los tormento estaba siempre supervisado por un medico que en todo momento certificaría la capacidad del reo para soportar el interrogatorio. Permitirme explicaros con un poco más detalle las penas. Destaca el sanbenito, o saco bendito, era un hábito penitencial cuyo uso arranca de la Inquisición medieval. Debían de llevarlo los que comparecían en el Auto de Fe, el color era negro con dibujos alusivos a su acusación. Pero si el sanbenito era impuesto como pena el color era amarillo, con la Cruz de San Andrés (en aspas) bordada en la espalda y pecho. En los primeros tiempos se castigaba a llevar el sanbenito por vida. Posteriormente fue temporal. Era un castigo no solo para la víctima, sino para toda su familia y descendientes. Otras penas, mas conocidas son la cárcel, en la que el reo debía de pagarse todo su sustento; las galeras para hombres y el cuidar de enfermos o las casa de corrección que se reservaban para las mujeres. Por último la pena de muerte era reservada a los herejes no arrepentidos y a los relapsos, esto es, a los reincidentes en materia grave. Si en esa hora final se negaban a reconciliarse con la Iglesia eran quemados vivos. La ejecución la llevaba a cabo las autoridades seculares, a quienes la inquisición entregaba las victimas. La brutalidad llegaba al punto que si la víctima había muerto previo a la sentencia o había huido, se procedía a quemar en efigie, es decir, que las llamas acabaran con una imagen simbólica de la persona desaparecida.

La Inquisición fue abolida durante la dominación de Napoleón y el reinado de José I (18081812). En1813, los diputados liberales de las Cortes de Cádiz lograron también su abolición, en buena medida por la propia condena que el Santo Oficio había realizado de la sublevación popular contra la invasión del francés. Pero fue restaurada cuando FernandoVII recuperó el trono el 1 de julio de 1814. Fue de nuevo abolida durante el Trienio liberal. Posteriormente, en la “Década Ominosa”, la Inquisición no fue formalmente restablecida, aunque de facto volvió a actuar bajo la fórmula de las Juntas de Fé, toleradas en las diócesis por el rey Fernando y que tuvieron el triste honor de ejecutar al último hereje condenado, el maestro de escuela Cayetano Ripoll, ejecutado en Valencia el 26 de julio de 1826 (presuntamente por haber enseñado los principios deístas), y todo ello entre un escándalo internacional en Europa por la actitud de despotismo que todavía pervivía en España.  

Por desgracia todavía quedan restos atávicos de esa Inquisición  en nuestra sociedad. La Iglesia sigue detentando importantes privilegios, en donde la intolerancia, el integrísimo y la irracionalidad siguen siendo sus sellos distintivos.


Autos de Fé
Anuncios

, , , , , , ,

29 comentarios