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Testamento Vital: Un Derecho poco conocido.

Si hay algo en lo que, mas o menos, hay un amplio consenso social es en la redacción del TESTAMENTO VITAL. En nuestro Estado disponemos de distintos modelos, pero todos ellos con una finalidad común. Fue a partir de la Ley de Autonomía del Paciente, del año 2002, cuando se establecen las bases para su posterior desarrollo por parte de las Comunidades Autónomas. En la Comunidad Valenciana tenemos el  Decreto 168/2004 en el que se desarrolla el Derecho al Testamento Vital. Su FORMULARIO es muy completo y detallado. Por otro lado también disponemos de una  completa GUIA DE VOLUNTADES ANTICIPADAS  con una información muy  detallada. Se trata de un Derecho Social, que necesitaba de una legislación “ad hoc”, y que sin embargo tiene muy poca difusión por parte de los profesionales de la salud, como demuestra un estudio presentado en uno de los últimos Congresos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria; y en que tan solo un 21% de los médicos informa a sus pacientes de la posibilidad de poder acogerse a un TESTAMENTO VITAL . En nosotros, los profesionales de la salud, está el poder hacer una pedagogía positiva y responsable e informar sobre todos los derechos del paciente.

Os dejo dos breves vídeos que os ilustraran sobre el tema expuesto.

También os dejo unos extractos de dos modelos, muy diferenciados, de Testamento Vital. Espero vuestras opiniones.

A- Modelo de la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente

Puedes consultar el modelo original del Testamento Vital en la Web de la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente. El texto del mismo es el siguiente:

Yo _______________________con D.N.I. _________ Mayor de edad, con domicilio en ________En plenitud de mis facultades, libremente y tras una adecuada reflexión, declaro: Que no deseo para mí una vida dependiente en la que necesite la ayuda de otras personas para realizar las “actividades básicas de la vida diaria”, tales como bañarme, vestirme, usar el servicio, caminar y alimentarme.Que si llego a una situación en la que no sea capaz de expresarme personalmente sobre los cuidados y el tratamiento de mi salud a consecuencia de un padecimiento (tales como daño cerebral, demencias, tumores, enfermedades crónicas o degenerativas, estados vegetativos, accidentes cerebrovasculares o cualquier otro padecimiento grave e irreversible) que me haga dependiente de los demás de forma irreversible y me impida manifestar mi voluntad clara e inequívoca de no vivir en esas circunstancias, para poder morir con dignidad, mis instrucciones previas son las siguientes:1. Limitación del esfuerzo terapéutico: no deseo que se prolongue mi vida por medios artificiales, tales como técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, fármacos (incluidos los antibióticos) o alimentación artificial (sonda nasogástrica).2. Cuidados Paliativos: solicito unos cuidados adecuados al final de la vida, que se me administren los fármacos que palien mi sufrimiento, especialmente –aún en el caso de que pueda acortar mi vida- la sedación terminal, y se me permita morir en paz.3. Si para entonces la legislación regula el derecho a morir con dignidad mediante eutanasia activa, es mi voluntad evitar todo tipo de sufrimiento y morir de forma rápida e indolora de acuerdo con la lex artis ad hoc.De acuerdo con la Ley designo como Representante a __ / Tres testigos (en su caso) __ Firmas de todos ellos y el signatario

B- Modelo de la Conferencia Episcopal Española

En este enlace puedes ver el Modelo de la Conferencia Episcopal Española y que es el siguiente:

A mi familia, a mi médico, a mi sacerdote, a mi notario:Si me llega el momento en que no pueda expresar mi voluntad acerca de los tratamientos médicos que se me vayan a aplicar, deseo y pido que esta Declaración sea considerada como expresión formal de mi voluntad, asumida de forma consciente, responsable y libre, y que sea respetada como si se tratara de un testamento.Considero que la vida en este mundo es un don y una bendición de Dios, pero no es el valor supremo absoluto. Sé que la muerte es inevitable y pone fin a mi existencia terrena, pero desde la fe creo que me abre el camino a la vida que no se acaba, junto a Dios.Por ello, yo, el que suscribe________________________________ pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni que se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos.Pido igualmente ayuda para asumir cristiana y humanamente mi propia muerte. Deseo poder prepararme para este acontecimiento final de mi existencia, en paz, con la compañía de mis seres queridos y el consuelo de mi fe cristiana.Suscribo esta Declaración después de una madura reflexión. Y pido que los que tengáis que cuidarme respetéis mi voluntad. Soy consciente de que os pido una grave y difícil responsabilidad. Precisamente para compartirla con vosotros y para atenuaros cualquier posible sentimiento de culpa, he redactado y firmo esta declaración. Firma: ___________ Fecha: ________
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La Autonomía del Paciente como principio de la Bioética

Recordando los principios básicos de la Bioética,  los cuatro definidos por Beauchamp y Childress , son: Autonomía, Beneficencia, No Maleficencia y Justicia.

Veamos uno de ellos, en mi modesta opinión, el mas importante si tuviéramos que dar un orden  jerárquico y es el principio de AUTONOMÍA DEL PACIENTE.

El respeto a la Autonomía del Paciente es uno de los principios fundamentales en los que se basa la ética biomédica. El Principio de Autonomía tiene en cuenta la libertad y responsabilidad del paciente, que decide lo que es bueno para él, aunque ello no sea compartido por el médico.

En España queda regulado en Principio de Autonomía en la Ley 41/ 2002 de Autonomía del Paciente. Sin duda, aunque con matices, un sustancial avance en los Derechos Individuales del Paciente.  Se trata de el más moderno de los principios de la bioética, ya que surge como consecuencia de un concepto de ser humano que implica la idea de libertad personal. Boecio (siglo V) define, por primera vez, a la persona como sujeto independiente del grupo social. Hasta ese momento no se concebía la posibilidad de que una persona actuara según expectativas diferentes a las de la familia y/o el estrato social al que pertenecía.

El Principio de Autonomía exige el respeto a la capacidad  de DECIDIR de las personas, y el derecho a que se respete su voluntad, en aquellas cuestiones que se refieren a ellas mismas. Queda, sin embargo, muchas practicas clínicas basadas en el PATERNALISMO y que cada día  podemos ver en nuestro ejercicio profesional. Esas frases del tipo: “Usted déjemelo a mi criterio” o “Esto es lo mejor para usted”  se siguen utilizando de manera profusa y autoritaria en el entorno sanitario.

El paradigma básico de la Autonomía es el Consentimiento Informado. La Ley de Autonomía del Paciente establece la obligación de recabar el consentimiento libre y voluntario del paciente con carácter previo a cualquier tipo de intervención tras ofrecerle la información adecuada. Esta norma básica concreta las situaciones en que el consentimiento informado se prestará por escrito, así como las excepciones a dicho consentimiento. Esa información es imprescindible en todo acto medico; desde un simple vendaje, extracción de sangre, o vacunación hasta los actos mas complejos como un trasplante hepático.

La consideración de la salud como un valor cuya protección asume el Estado, hace que las personas acudan a los servicios sanitarios cuando consideren que los necesitan. Hasta donde debe llegar el Estado en la prestación de servicios sanitarios, es algo que no solo el usuario puede decidir; sino que el límite a lo que el quiera será impuesto por la Justicia Distributiva.

Parece pues que de los principios vistos anteriormente el Principio de la Autonomía puede entrar en conflicto  con el de la Justicia Distributiva.

Nuestro derecho a recibir la mejor asistencia queda limitado por la disponibilidad de recursos, y por la distribución que se haga de los mismos.

Este tema es muy interesante: ¿Hasta dónde, y en que casos debe ser limitada la Autonomía del usuario del Sistema Salud? Teniendo en cuenta que los recursos son limitados, los profesionales sanitarios tenemos la obligación de realizar la mejor distribución posible de los mismos. Así mismo los usuarios del sistema tienen la obligación de utilizarlos de forma responsable.

La Educación Sanitaria posibilita un ejercicio de la Autonomía responsable, lo cual repercute en una mejor Justicia Distributiva.

Os dejo un interesante y didáctico vídeo de Informe Semanal; Una narración, en primera persona, sobre como debe ser ese Principio de Autonomía del Paciente.

Espero vuestros comentarios.

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