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Inquisición: “Spain is different…”

Durante la estancia, en el pasado mes de agosto, de Benedicto XVI, el Estado español estuvo sumergido en un intenso debate sobre la visita de tan controvertida personalidad. En este largo “post” os quiero dar una visión, desde un punto de vista histórico, de lo que supuso la Inquisición Española en nuestra sociedad y de sus particularidades. 

Interrogando a un reo.

Según el Historiador José Antonio Escudero, la notoriedad que ha alcanzado la Inquisición española ha dejado en segundo plano dos realidades históricas que, desde un principio, conviene tener en cuenta. La primera de ella es que la Inquisición no nació en nuestro país, siendo conocida mucho antes en países como Francia e Italia. La segunda, que la Inquisición, en su desarrollo ulterior tampoco fue privativa de España y de los países católicos. Se trata de un producto fruto de la intolerancia religiosa, o de una consideración de que la herejía es un mal que conviene extirpar, que adopto formas distintas según cuales fueran, en cada caso, los patrones establecidos.

Propiamente se habla de la Inquisición como un fenómeno que surge en el ámbito religioso para garantizar la unidad de la Fé e impedir y castigar la Heterodoxia. La notoriedad de la Inquisición española, muy especial, se explica por su entronque con el aparato político, es decir por la estatalización de la represión religiosa, por su prolongada duración, y por coincidir en unos tiempos en los que el Estado Español fue la primera potencia mundial o desempeñó de manera muy notable influencia y poder en el contexto internacional. Tengamos en cuenta que la Inquisición nace en España en 1478 durante el reinado de los Reyes Católicos, y es definitivamente suprimida en 1834, cuando ya había muerto Fernando VII.

Los precedentes de nuestra Inquisición arrancarían en la llamada Inquisición Medieval o Inquisición Romana, auspiciada por la Santa Sede cuando la actividad de los Obispos, forzadamente limitada a sus diócesis, se revelo impotente para luchar contra los grandes movimientos heréticos surgidos en la temprana Edad Media. En el siglo XII la Herejía Catara adquiere unas dimensiones difíciles de controlar por los recursos ordinarios de los Obispados del Occidente Cristiano. El auge de los Cátaros, que llegaron a realizar un Concilio cerca de Toulouse en 1170, lleva a la Santa Sede a ocuparse directamente de esta grave crisis, solicitando ayuda a los Príncipes europeos. En este tiempo adquieren fuerza los Frailes Dominicos que junto con los Franciscanos se encargaran de llevar estos “Asuntos de Fé” avalados por el Papa Gregorio IX. Unos y otros actuarían con independencia de los Obispos, y sus sentencias sólo podrían ser revocadas por el Sumo Pontífice. Como dato diremos que esta Inquisición Romana no llego a ser implementada en Inglaterra, donde el Rey Enrique II emprendió por su propia cuenta una cruel persecución contra los cátaros. Pero se estableció con fuerza en Alemania, Francia e Italia, tanto contra estos herejes como contra los albigenses y otros.

La nueva España de los Reyes Católicos rompe el equilibrio, siempre difícil, entre las distintas comunidades religiosas de la España Medieval.

Son los Judíos Españoles o Sefardíes el principal blanco de persecución por parte del Estado. Los judíos siempre fueron perseguidos en muchas épocas y en distintas naciones europeas. No era difícil avivar el sentimiento anti judío en la sociedad cristiana del siglo XV. Todo lo que se necesitaba era que algo o alguien encendiese la llama de odio. Un conocido predicador anti judío llamado Ferran Martínez aprovecho, en 1391, un vació de poder en el seno del Arzobispado de Sevilla para incitar a la violencia física contra los judíos de su ciudad, en escenas que recuerdan las persecuciones de la Alemania Nazi una muchedumbre cristina marcho hacia el barrio Judío de Sevilla, atrapando a cientos en sus estrechas calles, saqueando sus bienes. Tan intensa fue la represión que en una calle murieron cientos de ellos, hoy día se recuerda esa calle como Calle de la Muerte. Con todo llegamos al año 1478; el fraile dominico sevillano Alonso de Hojeda convenció a la reina Isabel de Castilla, durante su estancia en Sevilla entre 1477 y 1478, de la existencia de prácticas judaizantes entre los conversos andaluces. Un informe, remitido a solicitud de los soberanos por Pedro González de Mendoza, arzobispo de Sevilla, y por el fraile dominico segoviano Tomás de Torquemada, corroboró este libelo. Para descubrir y acabar con los falsos conversos, los Reyes Católicos decidieron que se introdujera la Inquisición en Castilla, y pidieron al Papa su consentimiento. El 1 de noviembre de 1478 el Papa Sixto IV promulgó la bula “Exigit sinceras devotionis affectus”, por la que quedaba constituida la Inquisición para la Corona de Castilla.

¿Que causas reales llevan a los Soberanos Españoles a crear este siniestro aparato represor? No hay un acuerdo entre historiadores, pero podemos afirmar que entre las mismas estarían, el establecimiento de la unidad religiosa, el debilitar la oposición política local a los Reyes Católicos, el acabar con la poderosa minoría judeoconversa y sobre todo la financiación económica. Puesto que una de las medidas que se tomaba con los procesados era la confiscación de todos sus bienes.

En la Corona de Castilla se establecieron tribunales permanentes de la Inquisición, enumeremos solo algunos de ellos.

En 1482 en Sevilla y en Córdoba.

En 1485 en Toledo.

En 1488 en Valladolid y en Murcia.

En 1505 en Las Palmas de Gran Canaria.

En 1526 en Granada.

Para la Corona de Aragón funcionaron sólo cuatro tribunales: Zaragoza y Valencia (1482), Barcelona (1484) y Mallorca (1488).27 Fernando el Católico implantó la Inquisición Española también en Sicilia (1513), con sede en Palermo, y en Cerdeña. En América, en 1569 se crearon los tribunales de Lima y de México, y en 1610 el de Cartagena de Indias.

El ámbito de competencias y proyección social fue muy amplio; en principio para vigilar la ortodoxia de los falsos conversos, llamados también judaizantes o marranos. Mas tarde las conversiones forzosas de musulmanes o moriscos conversos. La nomina se amplia a los protestantes, a la vigilancia de la moral sexual, la brujería, artes mágicas y blasfemia. También era materia de la misma la censura y la represión cultural.

Respecto a los procedimientos de los Tribunales eran sumamente sofisticados y complejos para la época. Podemos afirmar que se trato de la primera Policía del Pensamiento. Seria muy largo enumerar y desglosar los métodos de interrogatorio y tormentos de los inquisidores, la mayoría de las denuncias se llevan a cabo por medio de la delación, figura jurídica totalmente reprobable y nauseabunda. En el proceso se utilizaba todo tipo de torturas psicológicas y físicas para conseguir al confesión del Reo. Sin entrar en detalles se utilizan tres procedimientos básicos, la garrucha, la toca, y el potro. Todo los tormento estaba siempre supervisado por un medico que en todo momento certificaría la capacidad del reo para soportar el interrogatorio. Permitirme explicaros con un poco más detalle las penas. Destaca el sanbenito, o saco bendito, era un hábito penitencial cuyo uso arranca de la Inquisición medieval. Debían de llevarlo los que comparecían en el Auto de Fe, el color era negro con dibujos alusivos a su acusación. Pero si el sanbenito era impuesto como pena el color era amarillo, con la Cruz de San Andrés (en aspas) bordada en la espalda y pecho. En los primeros tiempos se castigaba a llevar el sanbenito por vida. Posteriormente fue temporal. Era un castigo no solo para la víctima, sino para toda su familia y descendientes. Otras penas, mas conocidas son la cárcel, en la que el reo debía de pagarse todo su sustento; las galeras para hombres y el cuidar de enfermos o las casa de corrección que se reservaban para las mujeres. Por último la pena de muerte era reservada a los herejes no arrepentidos y a los relapsos, esto es, a los reincidentes en materia grave. Si en esa hora final se negaban a reconciliarse con la Iglesia eran quemados vivos. La ejecución la llevaba a cabo las autoridades seculares, a quienes la inquisición entregaba las victimas. La brutalidad llegaba al punto que si la víctima había muerto previo a la sentencia o había huido, se procedía a quemar en efigie, es decir, que las llamas acabaran con una imagen simbólica de la persona desaparecida.

La Inquisición fue abolida durante la dominación de Napoleón y el reinado de José I (18081812). En1813, los diputados liberales de las Cortes de Cádiz lograron también su abolición, en buena medida por la propia condena que el Santo Oficio había realizado de la sublevación popular contra la invasión del francés. Pero fue restaurada cuando FernandoVII recuperó el trono el 1 de julio de 1814. Fue de nuevo abolida durante el Trienio liberal. Posteriormente, en la “Década Ominosa”, la Inquisición no fue formalmente restablecida, aunque de facto volvió a actuar bajo la fórmula de las Juntas de Fé, toleradas en las diócesis por el rey Fernando y que tuvieron el triste honor de ejecutar al último hereje condenado, el maestro de escuela Cayetano Ripoll, ejecutado en Valencia el 26 de julio de 1826 (presuntamente por haber enseñado los principios deístas), y todo ello entre un escándalo internacional en Europa por la actitud de despotismo que todavía pervivía en España.  

Por desgracia todavía quedan restos atávicos de esa Inquisición  en nuestra sociedad. La Iglesia sigue detentando importantes privilegios, en donde la intolerancia, el integrísimo y la irracionalidad siguen siendo sus sellos distintivos.


Autos de Fé
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Una reflexión sobre la JMJ (Católica)

Durante la semana del 15 al 21 de agosto se ha celebrado en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud (Católica). La organización de la JMJ ha sido motivo de una serie de protestas, sin precedentes similares, en todo el Estado.

Entre los multiples motivos de protestas ha sido el elevado coste en la organización de dicho evento. Se calcula que entorno a los 50 millones de Euros. Al margen del debate, sobre el gasto que ha generado la JMJ en las arcas públicas, es evidente la crisis que sufre la Religión Católica en nuestra Nación.

Esta situación de crisis se manifiesta en la incapacidad de autogestionarse, desde un punto de vista financiero, y la necesidad de seguir manteniendo importantes privilegios desde las instituciones públicas. España, en teoría, es un Estado aconfesional; pero nadie duda de la presencia e influencia del mundo católico en el ambito de lo público.

Mucho cambió la Iglesia. Yo conocía algo del mundo cristiano en los años 80, y era sustancialmente diferente al actual. Ese mundo cristiano cambió tanto en el fondo como en la forma… o tal vez cambié yo….No se… pero las obras de autores, que en aquel tiempo eran un referente teológico, como Hans Küng, Leonardo Boff o Ignacio Ellacuría,  han sido condenadas a la Hoguera del siglo XXI, que es la del SILENCIO. Es la respuesta de la antigua Inquisición, hoy llamada Congregación para la Doctrina de la Fé.

La Iglesia actual sufre una severa dislocación entre las practicas de los que se dicen católicos y lo que dicta las jerarquía eclesiástica.  Hay una realidad social en la que, por fortuna, han quedado desarraigados los valores absolutos por otros mas relativos. Donde han pasado al discreto olvido los dogmas y determinadas exigencias de La Iglesia. Por otro lado los constantes escándalos y la ocultación de los mismos han dado pie a la duda en la gestión de los recursos “espirituales” y morales. 

En nuestro Estado hay una tendencia, firme y contrastable, en la que crece una sociedad menos creyente y mas racional. Es una prueba, sin duda, de modernidad y de madurez evolutiva. Pero los intereses materiales  de La Iglesia siguen estando aquí, en nuestro Mundo. Desde unas instituciones educativas, que funcionan con unos criterios estrictamente empresariales, a otras de tipo caritativo. Con unos discursos muy contrapuestos y contradictorios entre ambos proyectos.

En resumen; La Iglesia lleva años en retroceso, pero se resiste a perder los privilegios que detenta desde la época de Franco.  Urge la necesidad de profundizar más entre la separación  Estado – Religión. Necesitamos la consecución de un Estado Laico verdadero, superando el concepto de Aconfesionalidad.  Conseguir un sano laicismo es, sin duda, uno de los retos principales de nuestro Siglo XXI.

Os dejo un vídeo sobre la figura de Ignacio Ellacuría; y sacad vuestras propias conclusiones, los que sean católicos, sobre que modelo de Iglesia es el mas justo. 


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Viva la Escuela Moderna – Francisco Ferrer i Guardia, en TVE La 2

Os dejo un excelente documental sobre Francisco Ferrer i Guardia.
Sobran las palabras.

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